Dieta alcalina: una revisión científica

La dieta alcalina está basada en el concepto de sustituir los alimentos que se transforman en sustancias ácidas (pH bajo) por aquellos que producen elementos alcalinos (pH alto) para obtener mejoras en la salud.

Aquellos que defienden este concepto de dieta en función de la acidez o alcalinidad de los alimentos aseguran que se pueden prevenir enfermedades de carácter grave como el cáncer.

El interés de este artículo es estudiar lo que la ciencia afirma y las conclusiones clínicas de pacientes que han seguido a rajatabla el consumo de alimentos alcalinos y la dieta alcalina.

¿En qué consiste la dieta alcalina?

El concepto de dieta alcalina es la de incorporar alimentos que se transforman en compuestos con pH por encima de 7 en el cuerpo para evitar la formación de sustancias ácidas que puedan provocar enfermedades, entre ellas el cáncer.

El metabolismo de nuestro organismo realiza la transformación de los alimentos en energía consumible a través de la actividad diaria y el funcionamiento de los órganos internos.

Sin embargo, éstas reacciones químicas pueden suceder de forma lenta y controlada, dejando una especie de residuo conocido como «desecho metabólico».

Este desecho metabólico puede tener un carácter alcalino (pH por encima de 7), neutro (alrededor de 7) o ácido (por debajo de 7).

Desechos metabólicos ácidos favorecen una mayor acidez en la sangre y orina. Por contra, desechos alcalinos o básicos, aumentan el pH en la sangre o la orina.

Dicha hipótesis defiende que los desechos ácidos aumenta la vulnerabilidad frente a algunas enfermedades [Ver más información sobre esto].

Efectos de la dieta alcalina

Componentes alcalinos de tipo ácido:

  • Proteínas
  • Fosfatos
  • Azufres

Componentes alcalinos de tipo alcalino:

  • Potasio
  • Calcio
  • Magnesio

Por tanto, podemos distinguir entre los alimentos alcalinos, ácidos o neutros.

Alimentos ácidos: lácteos, carnes, pescados, huevos, cereales y alcohol.

Alimentos neutros: grasas naturales, almidones y azúcares.

Alimentos alcalino: frutas, frutos secos, legumbres y verduras.

Los hábitos de alimentación en la dieta alcalina pasa por controlar, con un medidor de pH, los niveles en la orina, constatando si se encuentra por encima o por debajo de 7.

Nuestro estómago contiene algunos ácidos para descomponer los alimentos, como el ácido clorhídrico, obteniendo un pH resultante de 2 a 3,5 (muy ácido)

Por otro lado, nuestra sangre es siempre ligeramente alcalina, con un valor de pH comprendido entre 7,36 y 7,44 [Información adicional]

Cualquier desviación de pH en la sangre causa desórdenes fisiológicos que deben ser tratados inmediatamente.

Algunas enfermedades de la sangre, como la cetoacidosis, es consecuencia de otras enfermedades o hábitos como la diabetes o el consumo de alcohol, y aparentemente no están relacionados con nuestra dieta.

Los alimentos pueden modificar el pH de la orina, pero no de la sangre

Alimentos alcalinos en nuestra dieta

Mantener el pH estable (7,36 y 7,44) de la sangre es prioridad absoluta del organismo. Sin embargo, no sucede lo mismo con la orina.

Un rango fuera de lo establecido, afecta a la actividad celular y causa daños que pueden llegar a ser irreparables.

Debido a esto, nuestro organismo tiene muchas formas efectivas de regular el pH del torrente sanguíneo. Este concepto se denomina homeostasis ácido-base.

Por ello, es muy complicado que un alimento, sea ácido o alcalino pueda modificar el valor de pH de la sangre en personas consideradas sanas. De lo contrario, habría muchísimos problemas que la Seguridad Social no podría ni abordar.

Por contra, los alimentos sí que pueden modificar el rango de pH de nuestra orina, aunque las consecuencias no son tan graves como en el caso de la sangre. [Ver información adicional]

Precisamente, la regulación del pH en la sangre se hace por medio de la excreción a través de la orina de medios ácidos (o alcalinos).

Al ingerir proteínas, la tendencia de la orina es reducir el pH (volverse más ácido), al eliminar desechos metabólicos de carácter ácido.

Por ello, el pH que tengamos en nuestra orina no es un buen indicador de la salud general en base al pH. Además, también puede verse alterado por otros factores que no estén relacionados con la dieta.

Alimentos que forman sustancias ácidas (y pueden causar osteoporosis)

La osteoporosis es una enfermedad relacionado con la pérdida de densidad ósea de forma progresiva.

Este problema es bastante frecuente en mujeres en etapa postmenopáusica, aumentando la probabilidad de sufrir fracturas con caídas fortuitas.

Los defensores de la dieta alcalina y el consumo de alimentos alcalinos afirman que manteniendo un rango de pH sanguíneo estable, nuestro organismo  asimilará minerales de origen alcalino (como el calcio o el magnesio) para equilibrar los ácidos de los alimentos que forman ácidos a través de nuestra dieta.

A partir de esto, aquellos alimentos que se descompongan en sustancias ácidas, ocasionarán la reducción de la densidad mineral ósea.

En este punto hay que hablar de la función renal, fundamental para  eliminar los ácidos y regular el pH de la sangre.

Los riñones son capaces de producir iones de bicarbonato con el objetivo de neutralizar los ácidos que se formen en la sangre, permitiendo que la sangre mantenga de forma estable su rango de pH asignado. [Ver más sobre la función renal y el pH]

Además, nuestro sistema respiratorio también está involucrado en la regulación del pH en el torrente sanguíneo. Cuando los iones de bicarbonato (bases alcalinas) que forman los riñones neutralizan los ácidos incorporados a la sangre, se origina dióxido de carbono que nuestro sistema respiratorio es capaz de eliminar a través de la exhalación

Según revisiones médicas, la osteoporosis está fundamentada en la pérdida de colágeno en el hueso [Fuente de información]

La pérdida de colágeno está activamente relacionada con niveles bajos de ácido ortosilícico y ácido ascórbico (conocido como vitamina C) [Estudio]

Estudios científicos han concluído que las dietas que crean ácidos no tienen impacto sobre la concentración de calcio en nuestro organismo [Ver investigaciones]

Este tipo de alimentación ofrece mejoras en la salud ósea al incrementar la retención del mineral calcio y favorecer la creación de la hormona IGF-1, capaz de estimula la reparación muscular y la restructuración ósea.

Relación entre el cáncer y la acidez

Alimentos alcalinos o ácidos

Existen creencias por el público en general de que el  cáncer solo es capaz de desarrollarse en entornos de pH ácido y, por tanto,  su formación puede limitarse con la dieta alcalina y los alimentos alcalinos.

Por contra, revisiones médicas y ensayos científicos no han obtenido relación entre la acidosis inducida por la dieta o el aumento de la acidez de la sangre causada por la dieta y el cáncer. Es decir, no han sido capaces de encontrar un vínculo directo. [Evidencia científica 1]

Esto es debido a la afirmación que anteriormente hemos comentado: los alimentos no son capaces de influir de forma significativa en el rango de pH de nuestra sangre.

Aun así, si esto no fuese cierto y los alimentos pudiesen regular el pH del torrente sanguíneo, Se las células cancerosas no solo pueden desarrollarse en entornos ácidos, también en neutros o alcalinos.

Dichas células cancerosas son capaces de desarrollarse en el tejido corporal normal, con un pH entre neutro y ligeramente alcalino (7,4). Sin embargo, de este mismo estudio se sebe que las células cultivadas a pH ácido fueron más agresivas que las células de control cuando se analizaron al mismo medio pH.

Por tanto, la dieta alcalina tendría sentido ante un eventual fallo renal que no consiguiese equilibrar de forma continua el pH.

No es el entorno ácido lo que origina el cáncer, sino que es el cáncer el que crea un ambiente ácido

Resumen y conclusiones

La dieta alcalina es considerada como saludable, debido a que los alimentos que forman parte de ella son verduras, frutas, frutos secos y legumbres, con alto contenido en fibra.

Por otro lado, no existe una relación directa en la mejora de la salud en cuanto al pH, ya que los efectos alcalinizantes son neutralizados por la función renal.

Sin embargo, ante un fallo renal (donde no se puede controlar el pH de la sangre) la dieta alcalina y el consumo de alimentos alcalinos tiene todo el sentido del mundo, pero por la incapacidad de los riñones de regular dicho pH.

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