¿Es seguro el carragenano en nuestra dieta?

La conservación de alimentos está ligada al uso de complementos y aditivos que intentan alargar la fecha de caducidad de los productos o darle una textura y espesor particular. Es el caso del carragenano o carragenatos, que podemos verlo en multitud de alimentos que nos tomamos a diario.

Sin embargo, en los últimos años se han comentado la problemática de consumo de este aditivo, ya que se ha cuestionado su salubridad y los efectos secundarios que puede derivar superar la dosis recomendada. Y sí, esta dosis es relativamente fácil de superar.

Por eso, queremos hacer una revisión para conocer qué es exactamente la sustancia carragenano y en qué beneficia o perjudica a nuestro organismo.

¿Qué es un carragenano?

El carragenano es un aditivo ampliamente usado como espesante, emulsionante y además conservante en bebidas y alimentos. Su procedencia es natural, ya que se extrae de algas rojas (conocidas como musgo irlandés).

El carragenano es fácil de encontrar (y va marcado en etiqueta) en leches de frutos secos (como nuez o almendras), yogures y productos cárnicos, entre otros.

Como estructura química, es una mezcla de polisacáridos derivados de la galactosa. Es común encontrarlo en las familias de algas  Rhodophyceae. Específicamente, la mayor extracción del carragenano se produce en la especie Chondrus crispus (musgo irlandés), una especie de pequeño tamaño y que habita las zonas frías del océano de dicho país, en el Atlántico Norte.

Llevan utilizándose como espesante desde hace más de 600 años, especialmente en la fabricación de postres.

Controversia actual

Con el avance científico y la obtención de nuevos métodos analíticos, desde 1960 se están llevando a cabo experimentos para conocer la incidencia de la carragenina en nuestra salud.

En algunos estudios, se ha sugerido que su consumo en dosis altas puede provocar problemas gastrointestinales, úlceras e inflamaciones del sistema digestivo.

Por ello, existe una cada vez mayor oleada de consumidores y organizaciones que abogan por eliminar los carragenanos entre los ingredientes de cualquier producto.

Esto viene a partir de que la industria farmacéutica desarrollara un producto a base de esta sustancia, pero conocido como poligenano, con una estructura molecular algo más pequeña. Sin embargo, en las pruebas que se realizaron,  los animales sometidos a los ensayos sufrían colitis ulcerosa.

Aditivo de carragenano

E-407, código de etiqueta en los alimentos.

Las autoridades médicas permitieron el consumo de carragenano siempre que no estuviese degradado a ese peso molecular (20.000 Da frente a los 100.000 de la sustancia extraída del alga roja).

Además, se estableció un límite de consumo en Europa, fijado en 75 mg/kg de peso y día. En la alimentación infantil de bebés con una edad inferior a 3 meses y medio está prohibido su consumo.

Aunque actualmente no hay evidencias suficientes de daños directos en los consumidores por tomar carragenano, es normal que los consumidores intenten evitar su consumo.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) concluyo en el 2018 que no existen razones de peso para considerar que, además, podría tener compuestos carcinogénicos que ocasionasen, a medio o largo plazo, riesgo de cáncer.

Sin embargo, también alude a que falta experiencia al a hora de conocer cómo es exactamente el proceso de degradación del carragenano y si se puede llegar a formar sustancias dañinas como las que ofrece el poligenano (una estructura más pequeña).

Lo que sí está claro es que, dependiendo de nuestro hábitos de alimentación, podríamos superar con facilidad la cantidad máxima admitida por día de 75 mg/kg.

Posibles efectos secundarios asociados a los carragenanos

Según diversos ensayos, que a día de hoy discrepan si se trata de carragenanos o poligenanos, los principales efectos adversos hallados son los siguientes, sin especificar si es por un exceso de consumo o el tipo específico de sustancia:

  • Alergia alimentaria
  • Intolerancia a la glucosa
  • Síndrome de intestino irritable
  • Inflamación gástrica

En los experimentos realizados con animales, se obtuvieron conclusiones de que la exposición al carragenano no degradado y degradado se asoció con la aparición de ulceraciones intestinales y neoplasias.

El principal problema radica en que la sustancia que, a priori, no ofrece efectos secundarios (carregananos), cuando se degrada sí, y lo hace en medio ácido, que puede suceder en condiciones de digestión normal o a través de interacciones con bacterias intestinales.

Cuando el carragenano es degradado en medios ácidos o por actividad microbiológica, una parte de él puede llegar a tener efectos cancerígenos. En las pruebas evaluadas de la digestión animal, se obtuvo que menos del 5% de esta sustancia se degrada. Aún así, es una cantidad importante.

En cualquier caso, aún no se ha evaluado si hay una respuesta negativa en humanos a la ingesta de carragenanos, o bien los efectos que causan en animales mayores (como nosotros), no son tan llamativos o son molestias leves que no sabemos interpretar o localizar la fuente del problema.

¿Es seguro para el consumo?

Actualmente está permitido su uso como aditivo en diversos alimentos, por lo que tenemos que pensar que sí es seguro para su consumo, aunque aún son necesarias más evidencias científicas en humanos.

Por otro lado, aunque la Administración de Alimentos y Medicamentos todavía aprueba este el carragenano, en el 2016 se aprobó su exclusión en los alimentos considerados como orgánicos, en EEUU. Estos son aquellos alimentos que tienen la etiqueta «Organic USDA).

¿Qué alimentos contienen carragenano?

La carragenina la podemos encontrar en multitud de alimentos, incluso los adaptados a alimentación vegetariana o vegana. No nos olvidemos de que procede de algas marinas.

Algunos ingredientes que contienen este compuesto son los siguientes, aunque no hay que generalizar y asumir que todas las marcas lo utilicen como ingrediente o aditivo.

  • Helado
  • Embutidos
  • Leche con chocolate
  • Leche de coco
  • Leche de almendras
  • Leche de cáñamo
  • Leche de arroz
  • Leche de soja
  • Cremas
  • Postres no lácteos o veganos

Referencias

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